María José de Avendaño salió corriendo a sostener el rostro del animal con sus manos. Lloraba la pobre como si se tratara de un brote de fe insospechado. Notó en los ojos del perro una desesperación tan grande por quererle contar lo que sucedió con su hija, que se dejó embargar por esa mirada que parecía pedirle perdón y se juró enseñarle a hablar castellano, aunque en eso se le fuera la vida.
Q100.00
GÉNERO: Autores Guatemaltecos
CÓDIGO DE BARRAS: 9789993924753
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