Si el poeta cree poder hacerlo todo sencillo porque sus tópicos son sencillos, podría sorprenderse (escribe Boamed López en su poema “Un loco enamorado”: Hablo de lo sencillo y real, / sin dejar de entenderme...). A partir del mundo, cada poeta hace su propio mundo. Por más que se esfuerce en ser realista no dejará de crear su propia realidad por medio de su lenguaje (En el poema “Tentativas”, leemos: vos misma/ que sabés mi lenguaje...), el cual se torna en habla (que se origina del latín fabula).
Ahora bien, ¿Un poeta romántico es un forastero en este futurista siglo XXI? No necesariamente. Acaso hasta el futurista Maiakovski, del XX, podía ser romántico; y, sin duda, románticos vivieron la prosaica e implacable Revolución Industrial decimonónica. En su cuento “El otro”, Borges refiere la fantasía del romántico Coleridge: Al despertarse ahí está la flor. Boamed escribe en su poema “Despertar el amor”: y en tu sueño recoges flores. Asimismo, parece recordar “El Aleph” en su poema “No me leas [2]”: en estas letras/ que por nombre bifurqué/ en todos los puntos del orbe y el universo, / sin faltar uno solo. El hallazgo del absoluto, el cual fuera de la eternidad, podría parecer asequible solo a través del misticismo o la poesía.
Para entender los signos de su lenguaje, en su poema “Solamente” nos revela su clave: ... solo la pasión, / solo el amor. Y como Aedo está dispuesto a cantar, a recitar en voz alta sus versos.
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