El padre Brown no parece un héroe de novela policíaca: bajito, distraído, con sombrero y paraguas. Sin embargo, G. K. Chesterton crea con él a un detective singular que entiende el pecado porque conoce el corazón humano. Los relatos de «El candor del padre Brown» despliegan robos imposibles, identidades enmascaradas y criminales brillantes a los que Brown desarma con una mezcla de lógica paradójica, sentido común y compasión cristiana. Lejos del culto a la espectacularidad forense, estas historias muestran que el crimen se resuelve mirando más allá de la evidencia material, atendiendo a los móviles, las flaquezas y las contradicciones. La edición de Salvat, encuadernada en tapa dura e ilustrada con grabados en blanco y negro, recupera el sabor clásico de la edad de oro del enigma, con prólogos y detalles editoriales pensados para el lector que disfruta del ingenio y la reflexión moral en dosis iguales.